En los últimos años ha habido un aumento de los bancos de medusas en nuestras costas, especialmente en el Mediterráneo. Durante el verano pasado Cruz Roja realizó 70000 intervenciones por picaduras de este invertebrado, 50% más que el año anterior.
Las medusas son animales marinos que viven en aguas abiertas. Nadan muy lentamente y en primavera y verano son arrastradas hacia las costas por las corrientes.
Si se tocan, aunque estén muertas, inyectan una sustancia en la piel que produce picor. El contacto con los tentáculos o con sus porciones, tanto en el agua como en la arena, también puede causar lesiones.
La picada de medusa
En el momento en que se produce la picada, la sensación es muy similar a la del dolor provocado por una quemada. Se inicia una erupción en la piel que puede reaparecer diversas veces (durante semanas o meses). Habitualmente, la reacción local desaparece a los pocos días, aunque en algunos casos el dolor perdura durante semanas.
El contacto con los tentáculos de las medusas puede causar lesiones, tanto en la piel como a nivel general. Las reacciones locales pueden consistir en erupciones cutáneas persistentes (días o meses), enrojecimiento, hinchazón y sensación de picor local con dolor intenso.
Todo tipo de barrera que evite el contacto de la piel con la medusa es una buena forma de protección. Las cremas solares, los bañadores que cubran el máximo de superficie corporal y otras ropas, como las camisetas, son medidas que nos protegen del contacto con los tentáculos de las medusas.
La reacción que se produce varía según las características de la persona afectada. Especialmente sensibles son todas las personas con antecedentes de alergia, las que sufren asma o enfermedades cardiovasculares y los niños. Es muy importante la cantidad de superficie corporal que recibe el impacto de los tentáculos, la zona de la piel (fina o bronceada) que se ve afectada y especialmente los ojos.
Una vez se ha producido la picada:
-Salir del agua.
-No rascarse ni refregar la zona afectada con toallas u otras piezas.
-Retirar de la piel (con pinzas o guantes) los restos de tentáculo, si son visibles.
-Limpiar la herida con agua salada. Nunca se utilizará agua dulce, ya que reactiva las células y aumenta la cantidad de toxina inyectada
-Llenar una bolsa de plástico con hielo y aplicarla lo más rápido posible, durante cinco minutos, sobre la zona de la picada (nunca se pondrá el hielo directamente sobre la piel). Si el escozor no se detiene, se le puede volver a aplicar frío durante cinco minutos más.
-Para evitar la infección de la herida, se aconseja la aplicación sobre la piel de un antiséptico (alcohol yodado) tres o cuatro veces al día, durante 48-76 horas.
Hay que tomar estas medidas cuanto antes. Si las molestias continúan o generan temblores, náuseas, mareos o dolor intenso, habrá que acudir a un centro sanitario.
- La mejor manera de evitar las picadas de medusas es protegerse, utilizando crema solar y cubriendo el cuerpo con ropa ligera.
- Evite las zonas donde rompen las olas, porque es el lugar donde se acumulan los restos de medusas.
- No se bañe si hay medusas o si así lo indican los servicios de vigilancia de la playa.
- No hay que tocar nunca las medusas, aunque estén muertas.
- Es muy importante actuar rápidamente y aplicar bolsas de hielo sobre la picada. Nunca se pondrá agua dulce en la piel afectada ni se raspará.
- Una persona que ha sufrido una picada queda sensibilizada, una segunda picada podría producirle una reacción más severa.