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Farmacia López-Miranda
 

Salud

¿Qué es la fiebre?

La fiebre es un mecanismo de defensa utilizado por el cuerpo para luchar contra las infecciones y, por tanto, se asocia frecuentemente con las enfermedades infantiles. Cuando la temperatura corporal está persistentemente por encima de la temperatura normal, decimos que se tiene fiebre. La fiebre pos sí sola no es una enfermedad, sino sólo un síntoma. Por tanto, no debería tomarse como signo único de la gravedad. Tenga en cuenta otros síntomas.

¿Qué le sucede al organismo durante la fiebre?

Ante una infección, el organismo responde con un ascenso de la temperatura y un aumento del metabolismo. Una elevada temperatura provoca una dilatación de los vasos sanguíneos que provoca la transmisión del calor hacia la piel.


Enfermedades infantiles más comunes asociadas con la fiebre

Resfriado común

Es la enfermedad infecciosa más común durante la infancia. El resfriado se transmite mediante microgotas que se forman cuando una persona infectada tose o estornuda. El período de incubación de la enfermedad es de 1 a 3 días.

Al principio del resfriado, su hijo no se sentirá muy bien, sufriendo eventualmente irritación respiratoria, goteo de nariz y un ligero dolor de cabeza. Estos síntomas vienen acompañados a menudo de tos. Durante la infancia, especialmente en niños muy pequeños, los resfriados van casi siempre acompañados de fiebre. El resfriado suele durar entre 4 y 7 días.

Gripe

La gripe es una enfermedad vírica conocida en todo el mundo, que se da principalmente en invierno. Se contagia de la misma forma que los resfriados; por las microgotas que se liberan cuando se habla o se tose. Los síntomas pueden empezar desde el primer día después de la infección hasta pasada una semana. Al principio de la enfermedad puede presentarse fiebre alta, tos, dolores de cabeza y dolo generalizado en las piernas y el abdomen. Normalmente la fiebre desaparece en 2 o 3 días. Si la enfermedad es severa, la fiebre puede durar entre 4 y 5 días.

Bronquitis

La bronquitis infecciosa es una inflamación de los bronquios debido a una infección. Es más frecuente en invierno. Los primeros síntomas son muy similares a los del resfriado. Durante los dos primeros días se sufre tos seca y dolor de espalda. Posteriormente, aparece la mucosidad. La fiebre se da durante los primeros días. La recuperación se produce en las dos semanas siguientes.

Varicela

El virus de la varicela es muy contagioso y puede ser transmitido hasta una distancia de 10 metros. El riesgo de contagio a otras personas está ya presente dos días ates de que aparezcan los primeros síntomas y persiste hasta que las ampollas se secan pasados 10 días. El período de incubación es de entre 12 y 21 días. La varicela empieza como un resfriado con inflamación de la garganta, dolor de cabeza y fiebre. Entonces aparecen unos granitos rojos por gran parte del cuerpo. Estos granitos se llenan de líquido formando ampollas que, al reventarse, se convierten en costras. Inicialmente, estas ampollas aparecerán en el cuero cabelludo y en las membranas mucosas. Este sarpullido provoca picores y dura 4 o 5 días. El tiempo de recuperación es de 2 a 3 semanas.

 

Algunas enfermedades digestivas en los niños

Intolerancia a la lactosa

La principal causa de este problema es la falta de lactasa, que es una enzima de se encarga de romper la lactosa de la leche para que pueda ser absorbida por el intestino. Cuando falta esta enzima (lactasa) se produce una acumulación de lactosa en el intestino que facilita el crecimiento de bacterias y la aparición de diarrea acuosa.

El tratamiento dietético consiste en primer lugar evitar la deshidratación y utilizar fórmulas sin lactosa.

Malabsorción de hidratos de carbono

Son trastornos de la digestión y absorción de hidratos de carbono, que se acumulan en el intestino. Esta acumulación favorece el crecimiento de bacterias, lo que origina diarreas de tipo acuoso. El tratamiento consistirá en suprimir de la dieta el hidrato de carbono responsable del trastorno, usando en lactantes las fórmulas especiales exentas del mismo.

Intolerancia a las proteínas de la leche de vaca

Aquí, se incluyen una variedad de síntomas que aparecen como consecuencia de la ingestión de leche de vaca. Estos síntomas pueden afectar al tracto gastrointestinal, la piel y el aparato respiratorio. Una de sus consecuencias clínicas más común, consiste en un cuadro de diarrea crónica con retraso en el crecimiento, y se produce una afección de la mucosa intestinal por una reacción de tipo inmune. El tratamiento dietético consiste en suprimir las proteínas de la leche de vaca, que deben sustituirse por otras proteínas. En el caso de los lactantes se utilizarán hidrolizados de proteínas (caseína, lactoalbúmina, soja), o bien fórmulas basadas en proteína de soja aislada.

Enfermedad celiaca

Consiste en una intolerancia al gluten, que va a provocar una alteración patológica del intestino que origina un cambio importante de las vellosidades intestinales, principalmente en el intestino delgado superior. Como en las vellosidades intestinales es donde se produce la absorción de los alimentos, esta daño en las vellosidades de la mucosa intestinal produce una absorción deficiente de los nutrientes. El responsable del problema es la gliadina, que es el componente soluble en alcohol del gluten. Los síntomas más comunes son falta de apetito, nauseas, vómitos, disminución de peso y retraso en el crecimiento. Las dietas exentas de gluten conducen a la desaparición de los síntomas clínicos y una normalización de la mucosa intestinal.

Alimentos sin gluten

  • Cereales: maíz, arroz, sorgo, mijo.
  • Legumbres: todas las naturales, frescas o secas.
  • Hortalizas, frutas, verduras y tubérculos.
  • Huevos
  • Leche
  • Derivados lácteos: queso, yogur, requesón
  • Carnes y pescados frescos
  • Bebidas: infusiones y zumos naturales
  • Otros: tapioca, frutos secos, azúcar, vinagre, aceite, cacao puro, mayonesa casera y miel.


Reflujo gastroesofágico (regurgitaciones, vómito)

Es el paso involuntario del contenido gástrico al esófago. Cuando el contenido del estómago y esófago sale por la boca poco a poco, sin esfuerzo, se habla de regurgitación, mientras que si lo hace de golpe y con fuerza, se denomina vómito. El reflujo es muy frecuente en la infancia y su causa se encuentra en la falta de madurez funcional del unión gastroesofágica y su excesiva motilidad, así como en la utilización de alimentos líquidos administrados de forma rápida en grandes cantidades (normal en lactantes) y a una postura rápida de colocación en decúbito del niño después de la toma. En algunos casos, puede ser conveniente el uso de fórmulas con espesantes que aumentan la viscosidad del producto y disminuye la posibilidad de reflujo.

 

Evolución del bebé de los 7 a los 12 meses

El primer año de vida del niño, es una época en la que va realizando continuamente progresos, de modo que se pueden apreciar casi cada día.

Séptimo mes. Es capaz de volverse boca arriba. Pasan los juguetes de una mano a otra. Se apoya sobre las piernas y las manos, pero no puede gatear. Permanece sentado durante más tiempo sin necesidad de sujetarle. Si se le ofrece algún alimento que no le gusta, vuelve la cabeza o cierra la boca.

Octavo mes. Intenta coger juguetes que están fuera de su alcance. Rompe papeles con ambas manos, lo que significa que el cerebro coordina movimientos distintos. Juega con los dedos de sus pies y llega a chuparlos.

Noveno mes. Puede permanecer sentado durante 1 minuto con las piernas estiradas sin necesidad de apoyar las manos. Si intentas coger al niño, estira los brazos. Cada vez coge objetos más pequeños y es capaz de sujetar juguetes con la mano.

Décimo mes. Comienza a andar a gatas, aunque hay algunos niños que se desplazan sentados. Son capaces de sostenerse de pié e intenta coger objetos desconocidos.

Undécimo mes. Reconoce a sus padres cuando le nombran. Les gusta comer solos. Gatea con facilidad. Intenta coger todos los objetos a su alcance.

Duodémico mes. Empieza a entender muchas cosas y empieza a decir las primeras palabras. Si se le mantiene cogido, dará sus primeros pasos, aunque no empezará a andar hasta los 13 a 16 meses.


Consulte con su pediatra, si:

  • Si en el noveno mes, el bebé no intenta tocar cosas o no emite sonidos.
  • Si en el décimo mes, no es capaz de sostenerse de pie o no se interesa por nuevos juguetes.

¿Cómo debes bañar a tu bebé?

Al principio debes bañarle con sumo cuidado. La temperatura ideal de agua es la misma que la temperatura corporal: entre 35º C y 37º C. Para confirmar que la temperatura sea correcta, puedes medirla con un termómetro especial para baños (posible link a termómetros de baño niños del catálogo), con tu propio codo o con la parte interna de la muñeca. Tienes que sumergirlo de forma gradual y aguantándolo en sentido horizontal con un brazo por debajo de la espalda y su culito apoyado en la palma de tu mano, mientras que con la otra lo lavas lentamente con una esponja natural. Empieza por los pies y después sumerge el resto del cuerpo.

-Mantén su cabeza ligeramente inclinada hacia atrás, con la barbilla elevada para evitar que trague agua. Míralo a los ojos, con el fin de transmitirle confianza y seguridad.

-Si llora por miedo al agua, no insistas y sácale de la bañera. Puedes continuar el aseo fuera de la bañera con la esponja impregnada en agua o una leche limpiadora.

-El baño no debe durar más de 5 minutos, ya que el agua se enfría.

¿Qué puedes necesitar para bañarle?

-Es aconsejable utilizar siempre un jabón y un champú suaves.

-Un par de manoplas de baño suaves.

-Una esponja natural que es más suave y te ayudará si tu pequeño no disfruta con la inmersión en el agua.

-Unos discos de algodón para limpiar sus orejitas.

-Un albornoz o una toalla con capucha.

-Una toalla suave.

-Un pañal limpio.

-Gasas y alcohol de 70º C, para limpiar y desinfectar el cordón umbilical en los primeros días.

Algunos cuidados para después del baño

-Después del baño debes secar delicadamente al niño con una toalla suave, insistiendo sobre los pliegues de la piel, sin frotar.

-Hidrata la piel de la zona del pañal con una crema especial para el culito de los bebés , ya que si la protegerás de los problemas más típicos como son la humedad, la poca ventilación, el contacto con las heces y el roce del pañal.

-Puedes refrescarle con agua de colonia suave. Es recomendable que el agua de colonia tenga bajo contenido en alcohol.

-Si quieres relajar a tu bebé tras el baño, aplica una leche hidratante sobre su cuerpo realizando un suave masaje.

 

Salud - ¿Cómo curarle el ombligo?

El ombligo es una de las zonas del bebé que más atención necesita durante las primeras semanas de vida. Después del parto y el corte del cordón umbilical, el pequeño permanece con un pedazo de cordón que con el tiempo se secará y caerá, pero debes curarlo cada día de forma muy cuidadosa para evitar infecciones. La mejor posición para hacerlo es tumbándolo boca arriba con una toalla debajo del culito.

Cómo limpiarlo y desinfectarlo

-Primero, empapa una gasa estéril con unas gotas de alcohol de 70º C y levanta el cordón con una mano, mientras que con la otras pasas la gasa a lo largo del mismo.

-Coge otra gasa y dóblala en cuatro, empapándola de nuevo en alcohol de 70º C, después, mientras con una mano se mantiene levantado el cordón, con la otra se enrolla la gasa doblada a su alrededor para proteger el muñón.

-Coloca cuidadosamente otra gasa sin doblarla, encima del cordón ya envuelto. Ahora pon la pequeña red elástica que lo mantiene firmemente.

-Repite esta operación varias veces al día, ten en cuenta que puede mancharse con las deposiciones del bebé y entonces sería necesario cambiarla, e inmediatamente después de cada baño.


Algunas precauciones con el ombligo y el pañal

-Algunas veces, la orina que queda en el pañal empapa el muñón y retrasa su secado. Para evitarlo, coge el pañal y con unas tijeras hazle un agujero en la parte delantera.

-Cuando se cambie el pañal, se debe efectuar una escrupulosa limpieza del cordón, y siempre que sea posible se debe dejar al niño con el abdomen (barriga) desnudo para que el aire seque la herida. De esta forma, se curará mucho antes.

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